A finales de noviembre del 2017 el Congreso de los Diputados aprobó una proposición de ley que supone un paso importante hacia la despatologización de la transexualidad, es decir, hacia el final de  la transexualidad como patología.  

Hasta ahora, para que una persona trans pudiera cambiar el nombre que aparece en el registro civil por su nombre sentido, o sea, por el nombre que corresponde a su identidad de género y no a su sexo biológico, se le exigían tres requisitos: 

  1. Ser mayor de 18 años 
  2. Llevar, al menos, dos años de tratamiento hormonal 
  3. Un informe médico que confirmara su disforia de género
No es una patología, es diversidad

Estas tres condiciones han perpetuado la consideración de la transexualidad como una enfermedad o un error que había que corregir, haciendo todo lo posible para que la persona que «lo sufría» pudiese convertirse en «otr@»: primero con un informe médico que acreditara «su malestar» y luego, con un tratamiento que le permitiese realizar ese cambio. De ahí, la importancia de la nueva propuesta, que busca el reconocimiento y el respeto hacia todas las personas que no se sienten identificadas con su sexo biológico, sin necesidad de que tengan que ser consideradas personas enfermas.

Las novedades respecto a la  Ley 3/2007 de rectificación registral de las personas transexuales son, fundamentalmente, tres: 

  1. Los menores transexuales podrán cambiar su nombre y su sexo en el Registro Civil.  Si son menores de 16 años serán sus tutores legales los que presenten la solicitud. A partir de esa edad, podrán hacerlo personalmente. 
  2. No será necesario ni presentar informes médicos o psicológicos ni los dos años de hormonación. La autodeterminación personal será la única exigencia. 
  3. También los residentes transexuales extranjeros cuyo país de procedencia no reconozca los derechos de las personas trans, podrán modificar su nombre y sexo tanto en la tarjeta de residencia como en el permiso de trabajo. 

El nombre, la identidad, lo que define al ser humano es esencial, por eso exigimos su respeto, de manera que mientras no se permita a menores y extranjeros determinar su identidad, se estará legitimando la discriminación.

Miguel Ángel Garaulet, diputado

Esta reforma se recoge en la Ley LGTBI, que se tramita en el Congreso de los Diputados y que todavía está en periodo de enmiendas. La ley pretende establecer un marco jurídico que apoye la diversidad y suponga un freno a la transfobia

 

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