La mejor manera de estrenar el año es, sin duda alguna, de fiesta. Y es que estamos de celebración: el primer año del Espacio Violeta.

Y lo celebramos en una tarde de ensueño con dos mujeres maravillosas y algunas amistades del rincón de feminismos y estudios de género que se acercaron a compartir la fiesta de la diversidad, el respeto, la sororidad, como decía la gran Lorenza Machín, que nos tiene el corazón ganado con sus lecciones de vida sin ningún afán de aleccionar, su generosidad, su naturalidad, su amistad sincera y limpia. Su arte a borbotones que lo inunda todo dejando una resaca de afecto y emoción a su paso. Gracias, Lorenza, eres mágica.

Y para culminar nuestro pequeño encuentro, una nueva compañera de la comunidad violeta: Cielo Zurith. Tu presencia y tu voz infinita nos llegó a lo más hondo, justo al lugar donde Lorenza ya había dejado su huella. «Bonita» tu generosidad y tu presencia, tu delicadeza en la dedicatoria de las canciones. Nos llenaste, por vez primera, el Espacio Violeta de emociones hechas música y voz. Gracias, Cielo, profundamente afortunadas de haber contado contigo.

¡Qué feliz encuentro! Brindamos por el tiempo que empieza y por el primer año de vida de un proyecto ilusionante y en constante crecimiento. Gracias a todas las personas que nos acompañaron, a las que no estuvieron físicamente pero sí con su apoyo. Gracias.  ¡Chin-chin por la diversidad, el respeto y la convivencia!

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