Las nuevas tecnologías han hecho posible que muchas personas continúen conectadas al trabajo después de haber terminado su horario laboral, en detrimento del tiempo destinado al descanso y al desarrollo de sus vidas personales. Ya lo decía el sociólogo Zygmunt Bauman: «el viejo límite sagrado entre el horario laboral y el tiempo personal ha desaparecido». Aunque ya no será así para los afortunados franceses y francesas.