El coronavirus de Wuhan que desde diciembre del pasado año se extiende desde China al resto del mundo, al margen de su problemática sanitaria, está incidiendo directamente en la economía y finanzas asiáticas y por extensión en resto de los mercados financieros mundiales.

Hoy los indicadores de las bolsas registran pérdidas en todos los índices (Ibex, Nikkei, Dax, FTSE, CAC40…) sobre todo en sectores estratégicos como el turismo, la banca y la energía. El petróleo, por su parte, cae igualmente con fuerza.

El miedo al avance del virus hace que los mercados se vean afectados por sus posibles consecuencias en el tablero económico mundial que afectarían a todos los niveles. Las industrias del acero y del automóvil están en el epicentro del lugar en el que se ha producido la alerta sanitaria, por lo que la economía de esta gran potencia, que es muy influyente en el entorno global, se tambalea y puede provocar un efecto dominó, ahora mismo, imprevisible.

Frenar el avance del virus y lograr su estabilización está en manos de la Organización Mundial de la Salud.

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